La agricultura del futuro no será ni completamente biológica ni totalmente convencional, sino una combinación equilibrada de ambos sistemas, utilizando tecnologías híbridas que tomen lo mejor de cada uno. Así lo proponen tres estudiosos que han publicado recientemente en la revista Nature una exhaustiva comparación entre los rendimientos de ambos modelos agrícolas. La conclusión es clara: a nivel global, los sistemas biológicos producen menos que los convencionales. Sin embargo, en ciertas condiciones, la brecha se reduce y las producciones biológicas se vuelven competitivas.
El debate sobre esta cuestión es acalorado, ya que frente al aumento de la población mundial y la necesidad de proteger el medio ambiente, se buscan modelos agrícolas que garanticen alimentos para todos con bajo impacto ambiental. Los campos convencionales producen altos rendimientos, pero requieren fertilizantes sintéticos, pesticidas y métodos poco amigables con el entorno. ¿Puede la agricultura biológica ser una alternativa viable? ¿Puede la agricultura limpia alimentar al mundo por sí sola? En 2007, un estudio estadounidense afirmó que sí, mostrando rendimientos comparables entre ambos sistemas con igual uso de suelo. Sin embargo, el estudio fue criticado por ser científicamente débil.
Este nuevo estudio, liderado por Verena Seufert y Navin Ramankutty de la Universidad McGill de Montreal, junto con Jonathan Foley del Instituto sobre el Medio Ambiente de la Universidad de Minnesota, ofrece una perspectiva diferente. Según estos investigadores, los sistemas convencionales producen en promedio un 25% más que los biológicos. No obstante, hay variaciones: los legumbres biológicos rinden casi igual que los convencionales (solo un 5% menos), lo mismo sucede con la fruta (-3%) y las semillas oleaginosas (-11%). La diferencia es mayor en cereales y vegetales (-26% y -33% respectivamente), cruciales para la alimentación global.
Las condiciones de cultivo también influyen: los cultivos biológicos rinden mejor en suelos con pH entre 5.5 y 8.0, ya que fuera de este rango, el fósforo se vuelve insoluble y no útil para las plantas. El principal limitante para el rendimiento biológico es el nitrógeno, ya que su liberación no es muy eficiente en estos sistemas (por ejemplo, la fertilización con estiércol a veces no aporta el nitrógeno necesario en el momento crucial de crecimiento).
Los investigadores observaron diferencias significativas entre países desarrollados y en desarrollo: en los primeros, los biológicos rinden un 20% menos que los convencionales, mientras que en los segundos la reducción llega al 43%. Estas diferencias se deben en parte a que muchos estudios en países en desarrollo usan sistemas convencionales experimentales con rendimientos más altos de lo normal.
La publicación ha generado muchos comentarios, algunos interpretando una postura contra la agricultura biológica. Sin embargo, Jonathan Foley aclaró en Facebook: "Somos fans de la comida bio y nuestros resultados no desacreditan la agricultura biológica. Simplemente destacamos que, en algunas condiciones, puede ser comparable a la convencional, y en otras no, y es importante saberlo." Foley enfatiza que el rendimiento no es el único parámetro que importa: también cuentan los aspectos nutricionales, ambientales y sociales.
La conclusión del artículo en Nature es clara: "En lugar de enfrascarnos en un debate ideológico entre biológico y convencional, deberíamos evaluar caso por caso los costos y beneficios de cada técnica. Al final, para lograr una seguridad alimentaria verdaderamente sostenible, probablemente necesitemos combinar diferentes sistemas."
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