Después de una intensa sesión de ejercicio, un vaso de agua de coco es mejor que cualquier bebida deportiva. Con un alto contenido de potasio, menos azúcar y más antioxidantes, esta bebida natural se convierte en tu mejor amiga.
Cuando el ejercicio ha sido especialmente intenso, el agua de coco sigue siendo una excelente alternativa a las bebidas energéticas, siempre que se le añada una pequeña cantidad de sal.
Este elixir natural no debe confundirse con la leche de coco (extraída de la pulpa y rica en grasas). Una detallada investigación presentada en el encuentro de la American Chemical Society en Filadelfia, llevada a cabo por investigadores de la Indiana University de New Albany, lo confirma.
En los últimos años, el agua de coco ha ganado popularidad como sustituto natural de las bebidas deportivas, especialmente después de que el tenista John Isner, en el partido más largo de la historia de Wimbledon en 2010, se mantuviera firme y ganara el encuentro gracias al agua de coco salada.
Desde entonces, se ha convertido en el energético favorito de muchos deportistas. Ahora, gracias a un análisis detallado, sabemos que el agua de coco extraída de cocos jóvenes contiene aproximadamente 1,500 miligramos por litro de potasio, comparado con los 300 mg/l de bebidas como Gatorade y Powerade. Además, es rica en antioxidantes y baja en calorías, con solo 45 a 60 calorías por cada 250 ml, frente a las 130 calorías de las bebidas deportivas tradicionales. ¿El costo? Muy similar: entre 3 y 5 dólares por lata o botella de 250-500 ml en Estados Unidos.
Aunque tiene menos sodio (400 mg/l frente a los 600 mg/l de Gatorade), esto puede ser fácilmente corregido con un poco de sal en caso de un esfuerzo prolongado o intenso.
En resumen, los expertos destacan que para ejercicios de menos de una hora y de intensidad moderada, el agua es suficiente para reponer los líquidos perdidos. Siempre y cuando mantengas una dieta rica en potasio, con vegetales de hoja verde y frutas como las bananas.
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